La talla 38
¿Qué piensan las mujeres acerca de la talla 38 de Mango?
En Pamplona alguna lo tiene muy clarito, y así se lo ha hecho saber…
La talla 38
¿Qué piensan las mujeres acerca de la talla 38 de Mango?
En Pamplona alguna lo tiene muy clarito, y así se lo ha hecho saber…
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Nunca, pero nunca, nunca orines en una cerca eléctrica de tres fases con 220 voltios, sobre todo si eres un tío.
¿Que por qué?
[ ¡Ojo! Esta imagen puede herir la sensibilidad de ciertas personas, sobre todo varones ]
Homer también toca el trombón
Enredando por YouTube he encontrado un vídeo de Homer Simpson tocando el archiconocido Greensleeves con el trombón. Lo que me ha sorprendido de este vídeo es que las posiciones que hace Homer con la vara coinciden con las que realmente haría un trombonista para tocar esa misma melodía que suena. Es todo un detalle que se hayan molestado en hacerlo así de bien, y más en estos tiempos en los que uno está hasta la coronilla de ver en la televisión (sobre todo en los reality-show y galas de fin de año) a cuatro figurantes del tres al cuarto que hacen como que tocan instrumentos musicales mientras el cantante famosillo de turno hace play-back.
Y lo hacen bien mal, por cierto. Muchas veces están con el “cacharro” en la boca mientras el instrumento que “tocan” no suena y, al revés, muchas veces suena el instrumento mientras ellos están dando saltitos con el figurante de al lado. Algunos no saben cómo se toca el instrumento que tienen entre las manos, y tampoco son ni para escucharse el tema unas cuantas veces antes de salir al escenario, al menos para saber cuándo hacer el paripé y cuando das saltitos.
Vergonzoso, sobre todo por cómo se está desprestigiando la profesión de músico con estas malas prácticas por parte de las cadenas de televisión. Estas argumentan que cuesta demasiado dinero tener en plantilla una orquesta de músicos profesionales que toquen en directo, pero se gastan mucho más de lo que esto les costaría en pagar a otro tipo de “artistas” cuyo único mérito es el de haberse follado a alguien que presuntamente todos conocemos y salir contándolo en la tele para solaz y regocijo del populacho que se tragan esos programas.
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La chica que gira y gira
Hace tiempo escribí un par de entradas (esta y esta otra) acerca de la ilusión óptica de la chica que gira. En la segunda de ellas trataba de aclarar cómo ver los dos sentidos de giro de la misma, aunque todavía hubo quien confesó no poderla ver girar más que en un solo sentido. Acabo de encontrar en Menéame un gif animado con la solución definitiva el problema. Y digo definitiva porque, si después de ver esta animación ya no eres capaz de tenerlo claro, lo mejor es que te saques los ojos y se los des de postre a tu perro.
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¡No caigáis en la trampa!
Los bebés son los seres más ruines del mundo. Capaces de cualquier ardid para lograr su objetivo, se venden al mejor postor y cambian de chaqueta según les conviene en cada momento. En este vídeo se puede ver lo que puede llegar a hacer una criatura de estas para manipular a sus padres. Aunque -al menos por esta vez- la familia entera parece estar actuando correctamente y simulan pasar olímpicamente de él y de su fingida rabieta.
Si desde que nace acudimos raudos a cada llanto del bebé, y siempre que lloriquea le damos lo que quiere… ¡Estamos perdidos! Hay que tratar de evitar caer en estas pequeñas trampas que nos tienden y dejar que sean los tíos y abuelos quienes los malcríen, pero al menos los padres deben mantenerse firmes en sus decisiones frente a los hijos, y enseñarles que no significa no, y punto.
La verdad es que a uno se le cae el alma al suelo cuando ve a una criaturita así llorando, y sería capaz de vender su alma al diablo porque dejara de hacerlo.
¡Pero no, no caigáis en la trampa! Solamente están fingiendo…
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Todos los que me conocen un poco saben que me interesa tanto el fútbol como el ciclo de menstruación de los escarabajos peloteros, oséase nada. Nunca me ha gustado jugar a fútbol, quizás porque no se me daba nada bien jugarlo, y tampoco ver partidos de fútbol en la tele, quizás porque en mi casa nadie los veía y no se me inculcó esa afición.
Mi postura hacia el fútbol ha sido siempre de indiferencia y, si tenía que mojarme, mi opinión era la de que ese deporte ni me atrae ni se merece los desvelos que muchos se llevan por él. ¿Que este fin de semana no puedes ver el partido porque tu hijo celebra su cumpleaños? Pues no te vas a morir, leñe, atiende a tu hijo que es mucho más importante que el fútbol. ¿Que tu equipo ha perdido y además por goleada? Pues que les den, que ganen o pierdan el lunes tú tendrás que ir a currar igualmente.
Dejando de lado ese tema, decía que me gusta La Roja porque, al fin, he visto mi país lleno de banderas de España por todos lados, sin que esas banderas hayan tenido una significación política. Y es que hasta ahora si alguien lucía una bandera de España por la calle, estaba condenado a que le tacharan de pertenecer a la derecha, e inmediatamente le calificaban como “facha“o “falangista“. Y es que generalmente era así -la bandera nacional estaba ligada a las ideas de derechas- cuando no debiera ser así. Los que así piensan tienen su propia bandera que es, tristemente, muy parecida: la misma pero con el Águila de San Juan en color negro. Supongo que de ahí se haya relacionado equivocadamente la bandera nacional con una idea política concreta cuando, desde el establecimiento de la democracia en este país, se supone que debe reunirlas a todas.
Sin entrar en temas de nacionalismos y pasando olímpicamente de la política, que me tiene últimamente muy descontento y decepcionado, hace mucho tiempo que me apetecía ver la bandera de mi país (aunque los tiempos no anden como para estar muy orgullosos de él) en los balcones y en las manos de los chiquillos y mayores, aunque sea porque van ilusionados a ver un partido de fútbol, que el deporte (si se juega limpiamente -algo muy en entredicho estos días-) es algo muy digno. Incluso yo mismo, que el domingo me encontraba en la Riviera Maya (México) de vacaciones, acudí al anfiteatro del hotel a ver la segunda parte del partido entre cientos de españoles vestidos con la camiseta de la selección y ondeando sus banderas y banderitas nacionales.
Y reconozco que anduve saltando y brincando ilusionado como el que más cuando todo acabó felizmente para “La Roja”.
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¡Ah!, “La Roja”, cómo no, también me gusta por otras cosas de las que España puede presumir como nadie…


Tengo una pregunta para usted queridísima ministra Bibiana Aído:
Como tenemos todos que encauzar nuestros deseos hacia una igualdad plena entre mujeres y hombres: arquitecto y arquitecta, ingeniero e ingeniera, miembro y miembra…
Si un ministro es un cargo público, ¿usted qué es? …
¿Una carga pública?