Preludio nº1 del “Clave bien temperado”
Johan Sebastian Bach, entre las muchas de sus genialidades, escribió la que mi media naranja y yo llamamos “nuestra canción”: El primer preludio de “El clave bien temperado”.
Esta obra se compone de una serie de preludios y fugas, cada uno en una de las veinticuatro tonalidades mayores y menores que exiten en la música occidental. Cada obra es diferente totalmente a las demás, y una verdadera obra de arte en sí misma.

En mi teléfono, cuando me llama mi media naranja, suena esta melodía.
¿Que por qué? Pues porque es nuestra canción… Hace años que a los dos nos maravilla. Uno se sienta tranquilamente a escucharla y, si cierra los ojos y se deja llevar, el devenir de los arpegios por unos y otros acordes le traslada a lugares maravillosos. En esta obra realmente no hay una melodía propiamente dicha. La música se basa en arpegios construidos sobre un ostinato rítmico que se repite desde el primer compas de la obra hasta el antepenúltimo. Parece mentira que algo musicalmente tan sencillo y básico como unos acordes arpegiados pueda llegar a ser así de profundo cuando se convierte en música. Es Bach.
Y al terminar la pieza, justo antes de abrir los ojos, a veces uno se pregunta si en verdad tienen razón los que aseguran que “Bach era Dios”.
Quien tenga alguna duda al respecto, que se recueste tranquilamente y la escuche. Luego cada uno podrá sacar sus propias conclusiones.
Preludio nº1 en Do Mayor del “Clave bien temperado” (J.S. Bach)
En base a este primer preludio, el más conocido de todos, compuso Charles Gounod su famoso Ave María. El preludio por sí solo se basta para ser considerado una joya, pero con la melodía que Gounod le añadió toma otro carácter más… No se… Lo mejor será que cada uno lo escuche y saque sus propias conclusiones.
No me atrevo a calificarlo en público. No, porque no sería objetivo. Mi media naranja es cantante lírica, y cuando me siento al piano a acompañarla (torpemente, todo hay que decirlo), mientras ella la canta, es algo super bonito. Una complicidad tremenda que solamente pueden entender parejas que realmente estén enchufadas. ![]()
Y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, añado al artículo este vídeo de Bobby McFerrin en el festival Swinging Bach celebrado en la Marktplatz (“Plaza del mercado”) de Leipzig en el año 2000, con motivo del 250 aniversario de la muerte de Bach.
Bobby McFerrin, mundialmente conocido sobre todo por su tema “Don’t worry, be happy”, es un cantante con un amplísimo rango vocal (nada más y nada menos que cuatro octavas) y un tremendo dominio del scat, que tiene en su haber 8 premios Grammy, y una dilatada carrera profesional.
Es increíble cómo consigue implicar a los miles de personar que estaban reunidos en la Marktplatz aquella noche para que canten la melodía del “Ave María” de Gounod, mientras él acompaña con los arpegios del Preludio nº1 del “Clave bien temperado” de Bach.
Realmente emotivo.
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Con respecto al comentario de que “Bach era Dios”, que ningún cristiano, musulmán (esos no van a entrar en razones les diga lo que les diga), budista, o lo que sea, se me enfade.
Si yo admito tener mi Dios, debo admitir que los demás pueden tenerlo también. Es cuestión de fe.
Y para mi, si alguien en la tierra se merece el calificativo de ser divino, o que puede haber estado en contacto con Dios, ese es Johan Sebastian Bach.
Aunque, claro, para gustos están los colores. Tengo un amigo, gran amigo, que dice que “Vicente Fernández es Dios”.
Y, ¿sabéis una cosa? Razón no le falta… ![]()

Creo que esta entraba el año pasado en selectividad, aunque luego cayó La Cabalgata de las Walkirias.
Por cierto que romanticón eres, no conocía esa faceta tuya jeje
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@Fem: Mucho más de lo que te puedas imaginar. Que uno también tiene su corazoncito…
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